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Mi taller es un lugar abierto a amigas interesadas en las manualidades. Espero podamos enriquecernos intercambiando ideas.
"Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender". Charles Dickens.


söndag 13 januari 2008

El lavadero y yo, segunda parte

Siguiendo con la historia del lavadero de mi casa les cuento que la ropa que lavé ayer salió sana y salva de las máquinas y se encuentra ya reposando en el ropero y cajones.

Y les sigo contando del lavadero de mi edificio. Por lo menos para anotarse y
entrar es bastante moderno. Al lado de la puerta tiene un coso
(disculpen la terminología técnica tan avanzada) datorizado (de
terror!).

Le muestro un pedacito de plástico, 5 x 1 cm más o menos, y ese coso
ya sabe que soy yo que quiero anotarme o entrar si ya tengo turno. En
una ventanita me muestra cual es el próximo turno libre que hay. Si
me viene bien lo acepto, si no apretando botones voy viendo
alternativas hasta que encuentro una que me sirva.

Cuando es mi turno muestro nuevamente ese pedacito de plástico, es
solamente mostrarlo, no hace falta que toque el coso ese y me abre la
puerta, parece de las películas de ciencia ficción de antes. En ese
turno nadie más puede entrar al lavadero, solamente me abrirá la
puerta a mí.

Ese sistema lo instalaron el año pasado. Por suerte junto con esos
pedacitos de plásticos repartieron tambien unos papeles con las
instrucciones bien detalladas, con dibujitos y todo. Durante unas
semanas cuando me encontraba con algún vecino papel en mano ya sabía
que estaba camino al lavadero para anotarse.

Pero para mi gusto demasiado datorizado todo. Una vez que iba a lavar me
encontré con que la puerta estaba abierta, entré, puse la ropa y el
jabón en las máquinas, las prendí pero no pasó nada. Estuve un buen
rato tratando de hacerlas marchar pero no hubo caso. Tuve que volver
a casa con la ropa sin lavar.

Se lo comenté a una vecina y me dijo que eso me pasó porque las
máquinas no me conocieron ya que no mostré el pedacito de plástico
para entrar, ¿y para qué iba a mostrarlo si la puerta estaba abierta?
Con las veces que ya había ido al lavadero durante los años que hace
que vivo aquí, cómo no me iban a reconocer! Y el rato que me pasé
adelante de ellas pensando qué hacer para prenderlas, qué no me iban
a reconocer, es que me tienen bronca!

Para llegar hasta el lavadero desde mi apartamento antes bajaba en el
ascensor hasta el subsuelo, donde se encuentra el susodicho local.
Salía del ascensor, entraba a donde están los sótanos, atravesaba un
corredor y salía al pasillo donde está el lavadero.

Más modernizaciones me llevaron a cambiar el camino de ida a lavar
ropa. En las puertas que dan a los sótanos pusieron un aparatito con
código, se aprietan cuatro cifras y se abre la puerta. Pero ya ha
pasado un par de veces que se aprietan esas cifras y las puertas no
se abren.

Yo ni loca agarro por ahí! Ya me hice la idea que donde me vean esos
aparatitos se sonreirán y pensarán "pero mirá quien anda por aquí,
vamos a hacerle un bromita" y después no me dejen salir! Ahora cuando
tengo que lavar, bajo en ascensor a planta bajo, camino por un
corredor hasta el próximo ascensor y bajo por ahí hasta el subsuelo.
No les voy a facilitar nada a esas puertas codificadas!

Pienso en las casas "inteligentes",casas donde todo está datorizado,
de las que tanto se habla y sueño pesadillas!

1 kommentar:

Pachuj sa...

jajajajajaja como me hiciste reir con tus penurias de lavadero!!!! me consuela saber que no soy la única a la que le han pasado.... es que uno se siente tan desgraciado en esos momentos!! a mi una vez me paso que se tranco la puerta de una máquina y no podía sacar mi ropa de adentro!!! no hay dudas, el exceso de tecnologia es perjudicial para la humanidad!!! Pachuj