Bienvenidas a mi taller!

Mi taller es un lugar abierto a amigas interesadas en las manualidades. Espero podamos enriquecernos intercambiando ideas.
"Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender". Charles Dickens.


fredag 7 december 2007

Mañana problemática.

Acabo de bajarme de las paredes por las que estuve caminando un par de horas. Hoy me levanté como todos los viernes con una sonrisa en mis labios. Desayuné, acomodé mi cama, prendí la compu, apareció un carteltito que decía que había nuevas actualizaciones y me preguntaba si quería hacerlas.

Todavía sonriente le dije que sí. Bajó las actualizaciones, las instaló, apagó y prendió mi compu y hasta ahí todo bien. Después no pasó otra cosa más que mi sonrisa se apagó

No había manera de entrar a Internet, el monitor quedaba en blanco. Probé a apagar la compu, tres veces la apagué, y la dejé un rato apagada, dándole tiempo para que reflexionara pero se ve que dedicaba ese tiempo a pensar en otras cosas o aprovechaba a dormir un poco más.

Suponiendo que el problema había venido con la actualización de Explorer busqué el teléfono de Microsoft en la guía, no estaba! Llamé a mi servidor de internet aunque sabía que ellos no tenían nada que ver con este problema.

De todos modos fui muy bien atendida. Me enteré que ayer otro cliente llamó contando que le ocurrió algo similar al actualizar a Explorer 7. Y luego pasaron la llamada directamente a Microsoft.

Microsoft no empezaba a atender el teléfono hasta las nueve y eran apenas pasaditas las ocho, así que tuve casi una hora para caminar por las paredes y esperar y esperar.

Como seguía sin tener el número de Microsoft tuve que llamar otra vez a mi servidor de internet y pedir que pasaran la llamada o me dieran el número de teléfono y me lo dieron.

Llamé a Microsoft, hice sudar la gota gorda a un pobre hombre que seguro que como yo ya estaba alegrándose de que sea viernes y estaría planificando y disfrutando del fin de semana por adelantado, hasta que atendió mi llamada.

Ahora estará mirando el reloj cada dos minutos preguntándose si no es ya hora de irse para la casa. Y no quiero ni pensar los saltos que dará cada vez que suena el teléfono recordándole la traumática experiencia que le habrá sido mi llamada.

Pero al fin pude, con la ayuda de ese pobre hombre, solucionar el problema. Tuve que, con gran pavor, borrar programas y reinstalar cosas, ni idea lo qué.

Todavía me tiemblan las manos, me da terror tener que borrar programas, antes de borrarlos me aseguraba bien de que era ese y no otro el que me había dicho que borrara y si realmente tenía que borrarlo.

Yo preguntaba si estaba seguro que debía borrar ese programa, él contestaba que sí, yo preguntaba si estaba bien seguro y él volvía a contestar que sí, pero yo notaba algo en su voz, como un enorme esfuerzo a pesar de que sus respuestas no fueran más que monosílabos. Quizás estuviera por engriparse el pobre hombre.

Ahora, finalmente estoy conectada a internet. La sonrisa poco a poco va volviendo a mis labios.

1 kommentar:

Avene sa...

AHHHG! a mi me pasa eso y me vuelvo loca, aún estoy aprendiendo a usar esto del Internet como para que encima me deje colgada.
Suerte que te lo solucionaron.
Un besote amiga, si me lo permites te linkeo.